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Bullying LGTBIfóbico en los centros educativos

Por Patricia Freire Loureiro, educadora social

Datos y estudios

Según datos del Ministerio Interior de España, en el año 2015 la mayor parte de los delitos de odio que se cometieron se debían a la identidad de género o a la orientación sexual de la víctima. Aunque la situación del colectivo LGTBI ha mejorado en los últimos años, la LGTBIfobia sigue siendo el principal motivo para insultar, rechazar y discriminar en las instituciones educativas, tanto de Europa como de nuestro país. Según un estudio de INJUVE (2011) el 25% de los y las jóvenes de entre 15 y 29 años han presenciado agresiones de carácter homófobo (y LGTBIfobo) en sus institutos, mientras que un 20% muestran claramente un rechazo a la diversidad sexual. Ambos datos resultan destacables ya que podemos sacar una conclusión clara de ellos: una gran parte de la juventud cree que es respetuosa con el colectivo, pero no actúa cuando se realiza algún tipo de discriminación hacia el mismo, permitiendo, de este modo, que la exclusión se establezca en los centros educativos. Podemos hablar, por todo ello, de que en los centros educativos españoles hay un claro bullying de carácter LGTBIfóbico, que, según la UNESCO, es un problema universal. Este bullying es una gran ofensa a la Declaración Universal de los Derechos Humanos, atenta, además, contra el derecho a la educación sin discriminación por la orientación sexual o la identidad de género, cuestión establecida y defendida por los Principios de Yogyakarta (2004-2008).

Caracterización del acoso escolar LGTBIfóbico

El bullying LGTBIfóbico tiene unas características específicas que lo distingue del resto de tipologías, son las siguientes:

Existen varias cuestiones que tienen en común el bullying LGTBIfóbico y el bullying en general, (UNESCO, 2015):

  1. Expresiones de odio: agresiones verbales y agresiones físicas de todo tipo
  2. Frecuencia: ocurre de manera constante y persistente.
  3. Desequilibrio de poder: existe una clara relación desigual, hay una persona que es la agresora y otra que es la agredida.
  4. Intención: ocasionar daño de cualquier tipo.
  5. Detonante: diferencias.
  6. Efectos en la educación: todas las formas de bullying ocasionan absentismo escolar.

La juventud española frente al bullying

Un claro ejemplo son los asesinatos sociales de menores trans que se siguen cometiendo por parte de la sociedad y de los centros educativos, al que muy pocas personas prestan atención. Por ello, desde las etapas iniciales del sistema educativo, debe enseñarse a valorar la diversidad, ya que ayudará a aprender a vivir en sociedad y prevenir futuras discriminaciones que generen desigualdad y conflictos. 

Bullying en el patio
«Bully» por Thomas Ricker, bajo licencia CC BY 2.0

Las situaciones en las que se producen estos ataques generan y constituyen de por sí oportunidades educativas para poder trabajar con los y las jóvenes acerca de la diversidad afectiva y sexual. Sufrir este tipo de acoso provoca una serie de consecuencias en la víctima. Algunas de ellas pueden repercutir en el desarrollo vital de la persona. El bullying LGTBIfóbico afecta al bienestar psicológico, merma el desarrollo emocional y la autoestima, y genera tanto sufrimiento como miedo. En nuestro país resulta relevante destacar que un 43% de los y las adolescentes que pertenecen al colectivo LGTBI y han sufrido bullying LGTBIfóbico han pensado en suicidarse, y de ese 43% un 17% lo ha intentado (FELGTB, 2013). Estos datos no hacen más que resaltar la importante tarea que deben realizar los centros educativos, ya que, por norma general, se tiende a invisibilizar este tipo de casos, bien sea porque no son percibidos como situaciones de discriminación o bien porque no se ve la clara LGTBIfobia que se encuentra instaurada en ellos. Es importante, por ello, hacer visibles este tipo de situaciones, ya que el silencio se hace cómplice de ellas.

El desafío para la educación y el activismo

Las instituciones educativas tienen que llevar a cabo dos tareas. Por una parte, deben revisar los mecanismos y/o modos según los cuales se reproducen prejuicios, estereotipos y mitos, y por otra, realizar acciones propositivas para acabar con este tipo de acoso, y así constituir espacios libres de discriminación y exclusión. Para ello, resulta interesante mencionar la labor que se desarrolla desde el Observatorio Coruñés contra a LGTBIfobia prestando siempre consejo y apoyo a toda persona que recurra a él, e incluso explicando en los propios centros educativos cómo funciona este tipo de bullying, dotando de este modo al profesorado de herramientas clave para poder ponerle fin.
Podemos considerar a este observatorio como un vínculo entre el propio colectivo LGTBI y los centros educativos, que puede funcionar y funciona para luchar por una educación libre en diversidad afectivo-sexual y de género.

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